En diciembre de 2001 partí a Europa durante dos meses.
Partí con la companía VARIG que tiene un buen servicio a bordo. Quizás la única queja sería la relacionada con los canales de audio, que deberían ampliar la oferta. Por otra parte hubo un excelente audiovisual para hacer ejercicio a bordo y en el asiento a fin de permitir relajar músculos y mejorar la circulación sanguinea.
El primer destino fue Paris, donde la pasé realmente bien. Fue un placer caminar las frías calles parisinas. Conocí miembros de Virtual Tourist y a Alex, que trabaja para los trenes europeos.
Luego pasé Navidad con Ketty, Mario, Nicolle y Daniel Ronzanni en Zurich. Me recibieron de forma espectacular como en 1995. De hecho, yo arribé a las 06.30 hs. y Ketty me estaba esperando en la estación de tren :-)
Partí rumbo a Hamburgo, ciudad donde están las mujeres más lindas...Por otra parte, despertó mi curiosidad una pequeña calle peatonal... exclusiva para mayores de 18 años... je También visité el campo de concentración de NEUEVILLE, a pocos kms. de Hamburgo. Fue una experiencia impresionante... nevaba mucho, hacia frío... Una pareja de adolescentes alemanes me hicieron de traductores (la mayoría de los carteles estaba en alemán) y me cantaron canciones que cantaban los prisioneros. Hay monumentos de distintas comunidades de ciudades, organizaciones homosexuales, de derechos humanos, etc. en homenaje a las víctimas de esa locura criminal nazi. En el museo de la ciudad de Hamburgo hay una buena exposición sobre este tema.
Visité Lubek, una hermosa ciudad del siglo XII con edificios perfectamente conservados.
De allí fui a Copenhaggen en un hermoso viaje en tren y barco.
La ciudad, es bellísima al igual que su gente. Hay mucha alegría y me sorprendió encontrar un gran número de ancianos. Es complicado caminar por las calles porque suelen estar muy nevadas. Tienen una peatonal antigua y angosta pero que es muy linda. No pude entrar a los Jardines Tivoli porque sólo abren en verano.
De allí tomé el tren a Stockholm y combiné con un barco desde allí a Turku, Finlandia.
LLegué de madrugada, y esperé unas horas el tren a Helsinki. Una ciudad linda, con edificios imponentes. Poca gente habla inglés y como siempre hay de todo, personas que te ayudan y otras que no.
Me sorprendió que los chicos juegan en plazas donde hay tumbas... es una relación muy particular con la muerte.
También visité una isla fortaleza que está a sólo 15 min. de barco (navegando por aguas congeladas, rompiendo el hielo). Fue utilizada como fortaleza durante 250 años. Hoy en día tiene una pequeña guarnición militar pero es una isla-museo. Comprando el ticket de bus para turistas el pasaje del barco así como la entrada a la isla son gratuitos.
Regresé a Stockholm y allí me hice nuevos amigos. Conocí a Esaú y Zuriñe (España) y a Vittorio (Italia). También tomamos unas cervezas con Johanes (Suecia) que nos presentó unas amigas de él suecas (que finalmente nos dejaron para irse con dos africanos, jeje). También un argentino residente allí (amigo de un amigo del Tiago) Estanislao, se portó 10 puntos y me llevó por caminos y lugares a los que solo no hubiera conocido jamás.
Estocolmo es una ciudad H E R M O S A , y espectacular sin duda.
De allí tomé el tren a Oslo, pero al llegar como todavia tenia un dia de utilizacion de mi pase de tren, fui a hasta Bergen, la ciudad al Oeste desde donde parten los cruceros a los fiordos noruegos. Es una ciudad de pescadores (globalización mediante ya no demasiados).
Tiene un cablecarril para trepar al tope de un cerro (500 mts aprox) y se puede descender caminando teniendo vistas muy lindas.
De regreso a Oslo, no encontraba alojamiento... la estación de tren cierra a la 01.30 desalojando a todas las personas. No hay boliches que abran más allá de las 02.30 hs. Y cuatro horas en la calle en pleno invierno no se lo deseo a nadie.
Finalemente conseguí un alojamiento de Youth Hostels algo alejado del centro (bah, 15 min. en tranvia No. 1).
Es una bonita ciudad, y lo que más me cautivó fue la visita que hice al Vegeland Park durante la noche. Hay más de 200 esculturas en un aprque abierto las 24 hs. Lo extraño de estas esculturas es que son un canto a la reflexión sobre la vida humana. La más conocida es "El niño que llora"
De Oslo, tren nuevamente a Conhaggen, para tomar otro a Hamburgo. Hice noche alli (había estado como una semana en Hamburgo y me la conocía a la perfección...) Me di una vuelta por la zona de los boliches pero sin consumir... ya habiamos tenido la devaluación en Argentina.
Al día siguiente tomé el tren a Berlin. Es una ciudad reconstruida en un 99%. Y ciertamente no me agradó demasiado. Interesante para ver: el Muro, el check point Charly.
En la Habitación del hotel, tuve un incidente a trompadas con un inglés, y terminamos con la policía investigándonos. Finalemte, quedó todo en la nada, pero me hice hacer un chequeo en el sanatorio que me dió perfecto. Alli se portaron muy bien la gente de Assist Card (oficina en Madrid) que me brindaron una correctisima asistencia y contrataron el sanatorio que estaba junto a mi hotel.
De Berlín tren a Praga. El alojamiento era impresentable... jejejeje el olor a porro no se aguantaba y era un dormitorio para 20 personas, hombres y mujeres. Cada cual con sus olores... y adicciones... :-)
En Praga caminé con dos argentinos de religión judía que me enseñaron muchos aspectos de su religión que yo desconocía. Esto en Praga es particularmente interesante porque la comunidad judía tiene grandes lugares históricos.
La ciudad en sí es única. No fue bombardeada en las guerras mundiales y tiene intactos edificios de siglo XII en adelante. Poca gente habla inglés (salvo en lugares muy turísticos) Es una ciudad muy barata (en dólares).
De allí tren a Bratislava, capital de Eslovaquia. Le tenía algo de miedo porque Menchu (un amigo del liceo) había estado preso allí.
La ciudad es pequeña, pero MUY bien cuidada... muy bonita. Y la gente... ah.. sencillamente espectacular. Fue la ciudad -junto con Paris- en que hice más amigos durante el Viaje: Barbara, Ian, Peter, Lucia y Lubos. Alli tuve una de las historias de amor mas intensas de mi vida. Me fui llorando.
Recomiendo entablar conversaciones con la gente joven del lugar (adultos o mayores no hablan inglés, sólo eslovaco o alemán). Visitar el Castillo (símbolo de la ciudad) que hoy en día es un museo.
Desde Bratislava viajé a Budapest. Caminé como un loco bajo la lluvia para conseguir un hotel en Buda. Finalmente me alojé en el "yellow submarine" por poco dinero. durmiendo sobre un colchón medio piojoso y sin sabanas (yo había dejado mis cosas en Bratislava). Esa noche me encontre con Slaboclz de Virtual Tourist y nos fuimos a tomar una cerveza a un pub que parecía una selva. Muy bueno!!!.
Al día siguiente tomé un city tour que nos llevó a Buda y Pest, y conocí la bonita capital europea. La parte nueva (mitad del siglo XX) no me agradó demasiado por el poco mantenimiento de los edificios... que se ven los frentes sucios... pero en sí hermosa ciudad.
Regresé a Bratislava, hubo algo allí que me cautivó. Creo que fue el hecho de que no es demasiado turística la ciudad y sus habitantes son muy amistosos. Los precios son Excelentes... pude vivir como un "ser humano" y fue en la única ciudad donde comía comida real (abandonando momentáneamente las hamburguesas).
Muy triste dejé la ciudad (casi me quedo a vivir) y fui a Vienna. El Albergue para la juventud es bastante bonito. Allí me dijeron que Vienna era "la mejor ciudad para estar triste". Muy cierto. Bastante caro todo allí. El segundo día tomé el city tour y a la noche siguiente un tren a Genova, Italia.
A poco de arribar conocí a Illaria y Andrea Schenone quienes me mostraron durante la tarde algunos puntos de la ciudad. Sin duda la mayor atracción es el Puerto.
Al día siguiente, fui a Lumarzo (pueblo en el que habria nacido mi abuelo). Me esperaba el papá de Illaria, don Andrea Schenone que se portó 11 puntos conmigo. Me llevó hasta la Comuna (municipalidad) para buscar la información del nacimiento de mi bisabuelo... y la encontraron.!! Luego, me llevó con el párroco y también me mostró que tenían los datos del bautismo de 1869!! Para la hora del almuerzo conocía a Mirella Schenone (su mujer) y comimos en su casa. La pasé bárbaro.
De Génova fui a Milán. Ahi conocí a dos argentinas.... que estaban MUY buenas... y que por cierto.... las tengo que llamar!!!!
En Milán arreglé unas cosas con mi AMEX y por la noche me tomé el tren a Amsterdam.
En ese tren... atravesé muchísimas fronteras... y me enteraba porque en cada una subían
guardas y policías para chequear la documentación. Me tenían bastante cansado. Repasando... policias en Italia, Suiza, Francia, Luxemburgo y finalmente en Bélgica.
Amsterdam como ciudad, muy muy linda. Los canales, los edificios... había posters de Máxima por todos lados (un par de días atrás había sido la boda)... pero me pareció muy triste los drogadictos que deambulaban por las calles pidiendo plata... parecían zombies. Además de la inseguridad... la cámara de fotos tuve que dejarla en el hotel luego de un rato sacando fotos... porque sentía que me la miraban con MUCHO cariño...
El siguiente destino fue Bruselas. Una ciudad no tan visitada pero que tiene una decoración en los edificios excelente. Realmente hay que visitarla.
Luego fui a Brujas... ahh... que ciudad bonita... perfectamente conservada desde el siglo XII. Sugiero tomar un city tour que salen desde la plaza central una vez por hora.
De Brujas (Brugge) fui a Luxemburgo. Otro lugar no tan visitado pero que es impresionante... Tiene unas vistas panorámicas excelentes. Me prometí que regresaría cruzar por uno de sus puentes...
Ya sin plata... regresé a Bruselas y pasé la noche allí esperando para viajar al día siguiente a Paris para tomar el avión de Varig de regreso a Buenos Aires.
El viaje más extenso que había hecho llegaba a su fin.
Fue una de las mejores... MEJORES experiencias de toda mi vida.
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